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LA SUERTE DEL PRINCIPIANTE

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Hoy estoy de rebajas, hoy acaricio gratis. Hoy me vendo a este mar de gente que espera el semáforo que tan bien me conoce, porque no me conoce nada. Hoy regalo palabras. Hoy estoy de promoción. Hoy podría convencer a cualquiera de que me comprara un rato, de que me amara toda la vida. Mañana cambio el escaparate.       Carmen Ruíz Fleta, "No es mi aura".                                             Marta Bevacqua                                                   Para aquellos que nunca han utilizado una aplicación de citas, la primera vez es un espectáculo pantagruélico: cientos de fotos y perfiles que, a golpe de clic, vas clasificando entre los posibles candidat...

EXPECTATIVA VS. REALIDAD

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Me vio como se mira al través de un cristal o del aire o de nada. Y entonces supe: yo no estaba allí ni en ninguna otra parte ni había estado nunca ni estaría. Y fui como el que muere en la epidemia, sin identificar, y es arrojado a la fosa común. "Desamor", Rosario Castellanos.      El riesgo mayor de las citas a ciegas reside en encontrar la medida exacta del juego que precede a la primera cita, que suele ser siempre la definitiva. Si te adelantas y no has creado aún un vínculo firme a través de las palabras, la cita puede acabar por convertirse en una cena de negocios destinada a comprobar los porcentajes de ganancia. Pero, si la pospones demasiado, el riesgo de generar expectativas completamente irreales puede ser devastador.     Esta vez, decides tensar el arco y jugar el juego que más te gusta: la seducción a través de las palabras. Despliegas tus habilidades y le propones una lectura compartida: él no sabe lo sensual que entonces se vuelve aquella  a...
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             Supongo que cuando me di de alta en una aplicación para buscar pareja no imaginaba que acabaría convirtiéndome en una ONG. Pero comencemos desde el principio.     ¿En qué momento una mujer de casi cincuenta años, viuda, católica, con una mastectomía y dos hijos decide empoderarse, como dicen las modernas, y hacerse cargo de sus emociones? Y ¿de qué manera, simbólica, eso sí -porque ella es una mujer de metáforas- puede descolgar el cartel de ocupado que luce desde hace ya tres tristes años? Sin lugar a dudas, abriéndose un perfil en una de esas páginas que aseguran que darán con tu media naranja.      Los intentos por llenar el hueco que dejó su última pareja, y la anterior, y la anterior, así hasta donde alcanza su memoria, habían sido infructuosos. Tanto es así que un máster después, varios cientos de bolsas de pipas y decenas botellas de vino, compras compulsivas y sesiones interminables con sicólogas de pa...